Thursday, February 7, 2013

51+

A friend has told me 50 is just a number, and although I could also write it in kanji 五十 to make it more interesting, at any language it is a milestone. Anyway, I just want to publicly announce that it was refreshing to touch 50, then 51...and I hope that I have 51+ more years to continue being personal and public, educated and uneducated, with all the vibrant and opposing elements coursing through this shell, this self, this universe of all, this nothingness of bliss….and I wish never to lose the wonderment and the courage to continue making love, making music, making art and sometimes, making some mistakes to thus allow new windows for growth. Thanks to you for being the reflection of some parts of me. And thanks to love for this privilege of existing!

The glass is half full… cheers and gratitude!

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Una amiga me ha dicho que 50 es sólo un número, y aunque también lo podría escribir en kanji 五十 para hacerlo más interesante, en cualquier idioma es un hito. De todos modos, sólo quiero anunciar públicamente que fue refrescante tocar los 50, luego 51... y espero que tendré 51+ más años para continuar siendo personal y pública, culta e inculta, con todos estos elementos vibrantes y opuestos cursando a través de esta cáscara, este ser, este universo del todo, esta nada de felicidad…y deseo nunca perder el asombro y la valentía para continuar haciendo el amor, haciendo música, haciendo arte y a veces, haciendo algunos errores para así permitir nuevas ventanas para crecer. Gracias a ti por ser el reflejo de algunas partes de mí. ¡Y gracias al amor por este privilegio de existir!

¡La copa está media llena…salud y gratitud!

Hello and welcome

Blue water
   Blue sky
     welcomes me to a new beginning...

Each day with happy gratitude
I catch the wave
  to ride it
   wherever it takes me
     as long as it takes me...
to let go
and float
again
to see...

Blue water
   Blue sky
     welcoming me!

Thursday, October 4, 2012

Vibrando

Fuerza y flexibilidad,
atenta a lo que sucede adentro.
La sonrisa llena
y todo todo
vibrando...

Thursday, March 22, 2012

"Meditaciones sobre la Violencia" por Nick Lowry

“Meditaciones sobre la Violencia” por Nick Lowry

De Aikido Journal artículo de contribución. 22 Marzo 2012

Algunos puntos para comenzar: ¿Cómo podemos sostener las realidades de la violencia? ¿Cómo interactuamos con el sufrimiento y el trauma de la violencia? ¿Cómo nos transformamos y nos sanamos de cara frente a la violencia? ¿Qué tienen que ver los dojos y el budo (artes marciales) con todo esto?

Todos estamos tocados por la violencia. Nadie pasa por la puerta de un dojo sin haber sido marcado por este hecho. Algunos son víctimas, otros son victimarios. Algunos quieren alivio en contra del miedo, otros quieren ganar más poder y control sobre su mundo frente al caos.

Algunos sueñan en convertirse en héroes, empuñando el poder como si fuese un arma y haciendo violencia para propósitos “buenos y de justicia”, derrotando a los hacedores del mal por una mayor causa. Otros simplemente disfrutan de la danza paradójica, la danza que gira tan hermosamente en el borde de algo tan feo—la danza que de alguna manera, transciende.

Todos debemos mirar profundamente dentro de la sombra de la violencia a fin de transformarla. De sanar. Este es el precio que pagamos por el poder que adquirimos, aprendiendo esta danza potente. El precio es alto pero necesario, pues todo aquello que no miramos con profundidad, aquello que mantenemos en la sombra, aquello que continuamos desatendiendo, todo aquello inevitablemente saldrá—muy a menudo en formas soslayadas y trágicamente inapropiadas, y nos encontraremos preguntándonos, “¿Por qué acabo de hacer eso?”…”¿Qué hay de malo en mí que me hiciera hacer eso?” “¿Cómo podría ser yo quien promueve la violencia?”

Entonces ¿cómo entramos en esta danza? El discernimiento requiere la reflexión.
Algunos buscan el camino hacia convertirse en el “Mejor Mal-Follao” o “Mejor Bravucón (Ultimate Bad-Ass) — como se lee en la camiseta de mi amigo Larry, “Aunque ande en el valle de sombra de la muerte, no temeré mal alguno, porque ¡YO SOY el peor H.D.P. en el valle!”–es una trágica respuesta a un temor profundo que va representada como un guerrero inmaduro con puros poses, y es la triste verdad que ciertamente, los dojos pueden entrar en el juego de estas fantasías. Hombres jóvenes se suben a sus jaulas octagonales cada día en pasos alarmantes. Abundan los “ultimate warriors” o máximos guerreros. Qué triste.

Algunos retroceden de la violencia, y al contrario de lo antes mencionado, estos se convierten en pacificadores inmaduros; es aquel que aguanta todo, aquel que sufre en silencio, el que se esconde del conflicto, aquel que encarna el miedo bajo la apariencia de “mantener la paz,” pero que en verdad solo está manteniendo el statu quo. “No muevas el barco, quédate callado, no despertemos a los dragones dormidos. Se resolverá algún día.” Estoico y sufrido, muriéndose adentro por grados. Igual de trágico.

Algunos sueñan en transformarse en héroes. Francamente, ellos han visto demasiadas películas y se sienten confundidos; suelen pensar que los héroes son aquellos que resuelven los problemas del mundo con violencia. Tristemente se equivocan pensando que empuñar el poder es igual que “ser heroico”. Aspirar llegar hacia el arquetipo podría ser bueno, pero aquellos atraídos al camino del héroe en sus formas modernas están en necesidad de una educación más profunda sobre lo que significa “heroico”. Más precisamente, ellos necesitan una educación específica sobre la tendencia peculiar para que la violencia engendre más de sí mismo—resolviendo absolutamente nada, solo haciendo más problemas. En el mundo verdaderamente heroico, la fuerza es el último, último recurso, y el héroe se lleva el sacrificio y no la gloria. Los héroes convierten las espadas en rejas de arado.

Para mí y mi propio viaje trágico, yo quería tanto el poder y la audacia que la danza de la violencia me podría proporcionar. Me volví encaprichado con la auto-confianza, cautivado con la manera más eficiente para hacer la tarea.

Al recordar cuando primero comencé a entrenar hace 27 años, viendo Aikido fue amor a primera vista. Aquí estaba el poder y la verdad y la violencia todas envueltas en la belleza y la ética. Aquí es lo que estaba buscando desde mi niñez: todo contenido en un lugar mágico llamado el Dojo.
Les puedo decir que aún en el dojo, me sentí tocado por la violencia: como cinta verde, la primera vez que me lanzaron contra mi voluntad en una gran caída en toshu randori—eso me dio bastante miedo—estuvo tan fuera de control, tan repentino y de forma final; y luego más o menos cuando era sankyu (3er kyu) y que me visitara otra vez esa fea energía de violencia durante randori mientras mi “pareja/sempai” se arrodillaba sobre mi hombro inmovilizado, me jaló el cabello para subir mi cabeza, tensando mi cuello, para susurrar en mi oído con una voz cubierta de malicia, “¿Te gusta esta mierda? ¡A mí me encanta esta mierda!”

Todavía puedo escuchar su voz. Mi sangre se congeló. El miedo cursó a través de mí, “me va a matar” es lo que yo pensaba.

Lecciones sobre la violencia. Lecciones sobre el miedo. Lecciones sobre el poder.

A partir de esas primeras experiencias, mi entrenamiento giró hacia un refinamiento mayor de habilidades—esto es lo que me impulsó como uchideshi, clase tras clase, día tras día. Me sentí obligado a apropiarme de ese poder que tanto me controló y me amenazó. El poder que fue empleado sobre mí…yo DEBÍA tornarme capaz de empuñar esa arma con mis propias manos. El empuje o impulso iba más allá de los límites. Era una pasión, una obsesión.

Los años pasan…y ten por seguro…

Un día, me encuentro tratando de explicarle a un guardabosques, ex soldado del ejército, que efectivamente, este wakigatame (una inmovilización de brazo) de verdad le podría lesionar si trata de resistir (yo tenía que haberle dicho, “si tratas de restirME”), y él flexiona, y yo flexiono y ¡BAM!– estoy haciéndole la técnica “flying arm bar” (juji-gatame )…y él tendrá su brazo enyesado montado en un cabestrillo.

Otro día más tarde, mi compañero y yo estamos jugando al judo. Me lanza un puño en la quijada desde un agarre de cuello—yo le lanzo una queja—él le resta importancia—yo me enojo y entonces ¡BAM!, le estoy atestando golpes a su quijada. Y le digo, “ojo por ojo”…

Y otro día más, estoy practicando randori con un practicante de alto nivel (equivalente a cinta marrón), y se está defendiendo pero fuera de balance, y esquivando, y yo pierdo mi paciencia y ¡BAM!, mi shomen-ate lo golpea y lo lanza 3.5 metros al aire, cayendo sobre su cabeza al piso. “La fuerza engendra la fuerza,” le digo mirándole fijamente desde arriba. En realidad, tengo suerte que no le partí el cuello…

Más luego mientras me zambullo en el judo, un necio que habla de más en la clase de judo me cae mal y BAM, le estoy haciendo un ashi harai sin agarrar—su caída es predeciblemente terrible…otra persona me golpea con su frente en shiai, y BAM, estoy tratando de decapitarlo con un ahorcamiento de lado…un tercer compañero me saca de quicio en newaza, y BAM estoy tratando de meter su cabeza dentro de la alcantarilla al borde del tatami cuando el Sensei Chuck hala de mi cuerda…”¡Maldito sea, Chuck, me cortaste la nota!” le digo, y él me hala lejos del borde.

Hace solo unos años atrás, algún tonto cinta marrón se acelera en toshu randori y BAM, le estoy dando vueltas como un topo, y prensándole al piso con ushiro ate y haciendo que se golpee un poco en su caída hacia abajo…

Un alumno de cinta blanca pelea conmigo y le estoy aplastando al piso…

¿Qué estoy haciendo? ¿De dónde viene esto? ¿Para esto es lo que tanto entrenamos por tanto tiempo?

Por un tiempo, una parte de mí se sonreía con estos incidentes. En realidad celebraba estas cosas, y me bañaba en la gloria del hecho que Ahora Yo Tenía el Poder en Mis Manos para empuñarlo contra del mundo a mi alrededor. Me sentí Grande y Fuerte y Malo, y mientras tanto, también jugaba en justificarme, “Fue por defensa propia”—“Fue por su propio bien”—“Él mismo lo pidió”—“Él era solo un pelotudo”—“Eso le enseñará una lección”—“Después de todo, yo fui quien mostró moderación, podría haber sido peor…”

Todas estas maneras de tratar de escabullirme de la dura realidad de la responsabilidad, y el sentimiento profundamente inquietante que en cada incidente o caso, una verdadera y fea energía de violencia hacía erupción sin ser invitada, y de repente en mis propias manos. El Señor Cool estaba perdiendo sus estribos, y ahora yo he manifestado el cuerpo de violencia, y lo visité sobre el mundo que me rodeaba. ¡AY! “Parece que eso dolió…” “Mal Karma…

Éste no es quien ni es lo que quise ser. Esto no es lo que yo estaba buscando. ¿En dónde fue que me salí de la vía?

La violencia es algo pegajoso, oscuro y contaminante, y tiende a ocurrir y hacer recurrencias. Mientras más haces, más obtienes. Se alimenta hacia delante. Reitera el trauma. Así es como funciona.

Lo que no sabemos es que cada vez que encontramos nuestras vidas tocadas por la violencia, de verdad necesitamos la purificación. Necesitamos un medio para transformarla y sanarla, pues de no hacerlo solo tendremos la tendencia de repetir ese patrón impreso—inconscientemente reviviendo y reiterando el trauma. Una víctima se convierte en victimario. Una y otra vez.

En culturas tradicionales, los guerreros retornando a la tribu luego de la guerra iban al chamán para ser purificados. En calor o danza o en aislamiento, soportaban la dura prueba y así recibían la purificación y luego podrían ser readmitidos a la tribu. De no hacerlo, la guerra regresaría a la tribu junto con ellos. Aquellos tocados por la violencia que no se someten a la purificación tienden a deslizarse hacia vidas fuera de balance, a menudo buscando auto-medicarse o auto-destruirse, o simplemente cayendo en ciclos de violencia perpetua de violencia a ellos mismos. La guerra tiende a retornar a casa.

Muy a menudo nuestras “artes marciales” y “dojos” solo son más de lo mismo. Juegan inconscientemente dentro de la sombra de la danza de violencia y perpetuar la violencia. Se convierten en altares o santuarios para el ego más grande y más miserable, el bravucón más grande y más malvado. Fallan en abrazar o encarnar las profundas contradicciones de su propia naturaleza, la de paz y la de violencia.

Se olvidan que hay un camino que trasciende e incluye. El carácter “bu” en BUDO (usualmente se traduce a arte marcial) en realidad simboliza el acto de detener una lanza, detener la violencia, terminar el ciclo del trauma. Pocas artes marciales o artistas o dojos hacen esto. Pero siempre está allí. Está esperando justo debajo de la superficie, para ellos, a todo momento. Las artes marciales y su naturaleza profunda sí ofrecen la purificación, la transformación y la integración. Sí son capaces de sanar.

En su mejor expresión (y yo argumentaría que es AHORA el momento para nuestra MEJOR expresión), el dojo es un recipiente alquímico para la transformación de la energía de la violencia en nuestras vidas. Para que pueda funcionar en esta capacidad, se requiere que la energía del dojo en sí mismo permanezca limpia y pura. Una vez que un dojo se degrade con energía fea, el recipiente se agujerea y la buena energía/medicina se pierde. Todo esto suena locamente esotérico, pero les aseguro que es completamente verdadero, completamente palpable y obvio para aquellos que tienen ojos para verlo. ¿Alguna vez ha notado la luz y belleza y espacio de un dojo tradicional? Baje la velocidad, agudice sus antenas, deje que sus sentimientos sientan el contorno o forma de la energía y usted también la verá.

Para sanar la violencia se requiere que veamos profundamente hacia dentro, hacia nuestra propia bondad básica, nuestra propia naturaleza que se ha despertado. Se requiere que nos envolvamos en nuestras propias cualidades positivas de ser, y hacer que la fuerza, la belleza, y la luz de todo eso caiga sobre el trauma. Debemos despertarnos a la bondad y la verdad que yace dentro de nosotros mismos para mirar de frente a la oscuridad. Si tratamos de mirar de frente a la oscuridad desde nuestra propia oscuridad—es un abismo llamando otro abismo de nuestra propia naturaleza quebrada, vacía y confundida—entonces tendremos lo que mi buen amigo Larry describe como una “receta para una depresión en espiral”, y la perpetuación de más de lo mismo, más de lo mismo.

Danzar al borde de la violencia y transformarla en el mundo y en nuestros seres; convirtiéndola de ser un “activo tóxico” de oxímoron a ser un verdadero otorgamiento de poderes para la compasión es el punto o meta final. Tan a menudo pensamos que los dojos son lugares para construir un ser mejor y más grande, una versión más poderosa del YO…pero eso es un callejón sin salida, un gueto como destino. Usted se puede detener allí, y muchos lo hacen…pero en realidad si permitimos que el dojo sea lo que puede ser, un Dojo nos transforma a través del saneamiento de nuestros corazones y equilibrando nuestras energías, despertando nuestra percepción y claridad al suavizar los lugares duros y rígidos dentro de nuestro propio ser, calmando la turbulencia en nuestras almas, y funcionando como un seguro refugio en tiempos de miedo y agitación.

Los Clubes de Pelea no hacen esto. Tampoco los establos de Sumo, ni los clubes de MMA ni los shiaijo (salas competitivas). Los gimnasios y cuartos de pesas no hacen esto. En este contexto, el Dojo se asemeja más a un templo, a un zendo, a una sala de práctica para zen, que a un establecimiento para ejercitarse.

El Dojo trae consigo la magia. Pues aquí es el lugar en el mundo donde las peores energías, las más duras, las que dan más miedo, las más feas y las más mezquinas energías en nuestras naturalezas pueden ser llevadas hacia la luz y contemplarlas con claridad y compasión—hasta con humor. Es donde la expresión trágica de un profundo sufrimiento puede terminarse y puede dar un giro, no solamente con simples palabras o buenas intenciones o pensamientos positivos con coberturas de telas blancas, tampoco sin jugar mediante la justificación ni escaparse de la responsabilidad, tampoco con fantasías endebles ni el afán de deseos por cumplirse; sino más bien con el verdadero sudor físico, el movimiento, la respiración—a través de la consciencia o atención, y la encarnación mediante la práctica del “arte” que detiene la violencia. Aquello que transforma la violencia con recreación, que purifica la naturaleza repetitiva de la violencia con su propia repetición del principio sin fin y lleno de propósito, que finalmente integra todas nuestras energías, sombra y luz, hacia el fluir mayor de energía de la tribu, de sangha, toda la catástrofe magnífica de la vida misma.

Es mucha magia, pero es del tipo bueno, y funcionará en usted, créalo o no.

Para contactar al autor, Nick Lowry: ir a Windsong Dojo
Este artículo está en Aikido Journal (Stanley Pranin) http://blog.aikidojournal.com/2012/03/22/meditations-on-violence-by-nick-lowry/#more-1388

Saturday, November 19, 2011

Girls just wanna have fun...and do some live randori!

Las chicas sólo quieren divertirse…sorpresa, ¡es hora para randori en vivo!
Recibí una invitación sorpresa para cantar y bailar en un evento. La coreógrafa me explicó que sólo tendría dos ensayos con los bailarines antes de la presentación en sí. Desde diciembre de 2010 (hace 11 meses) no he pisado escenario para cantar en vivo, así que no iba a perderme esta oportunidad para divertirme, ¡entonces le dije sí!
Así que el martes voy al estudio para ensayar y de verdad me sentí como regreso al futuro. Veo todos estos bailarines de hiphop increíblemente delgados y jóvenes junto con bailarinas de ballet increíblemente delgadas y jóvenes, y entonces me acuerdo que hace tiempo yo también era increíblemente delgada y joven, y mi vida consistía en hacer clase de ballet o danza en las mañanas, un descanso al mediodía para un almuerzo veloz, y luego ensayos en las tardes. Entonces dependiendo del día y del trabajo, o grabábamos un programa de TV o hacíamos concierto en vivo en algún lugar, casi siempre descalza o montada sobre tacones de 4 pulgadas…
De todos modos, regreso al presente…el miércoles la coreógrafa me dice que el ensayo será en el sitio del evento, mientras los obreros construyen el escenario, martillando clavos y organizando los accesorios, nosotros estaríamos bailando con la música en medio de los martillazos, silbidos y zumbidos de las máquinas para poner en marcha la magia.
Es jueves. Día de la presentación. Voy a la oficina en la mañana para hacer mis tareas. Pido la tarde libre. Voy a casa, almuerzo, una siesta, y me despierto al bip a las 3pm de un texto diciéndome que “el cliente de verdad le gustó como cantas y se preguntaba ¿si podrías quizás agregar dos canciones más para cantar en vivo esta noche?” Me río (¡recórcholis, batman! ¡Tengo 5 horas para hacer esto!) Pienso, trato de acordarme qué otras dos canciones serían apropiadas para este tipo de evento: lanzamiento de una marca de vino francés…hmmm…sigo pensando…¡bombillo! Algo francés, vino, diversión: bajo las versiones kareoke de Christina Aguilera Lady Marmalade/Moulin Rouge y Girls Just Wanna Have Fun de mi cantante preferida de todos los tiempos, Cindi Lauper. Christina+Cindi, ¡perfecta combinación para una velada de degustación de vinos franceses!
Entonces me voy hasta el sitio del evento, un hotel recién estrenado muy de lujo de glitz y costoso (por supuesto). Lo que me da más risa es que está justo en frente de donde trabajo de día. Entonces aquí estoy haciendo mi “pasatiempo”: tengo los audífonos puestos, haciendo la tarea, repitiendo las canciones una y otra vez. Repaso las imágenes en mi cabeza de cómo las voy a interpretar. Ensayo sólo 3 veces con el ballet en el escenario. El programa de luces, el sonido, la multimedia, las máquinas de humo y de fuego están listas. Yo estoy lista. La coreógrafa me trae el vestido que me pondré…y luego me muestra La Peluca.
Tengo que ponerme una peluca larga y rubia. Trato de imaginarme cómo la audiencia me va a ver: esta asiática pequeñita con una peluca larga y rubia, y un vestido fantabuloso y negro y brillante con tacones plateados, cantando a plena voz en inglés y diciendo algunas palabras de bienvenue en français al público, y un adiós y gracias en español. Oh sí, va a ser bueno, ¡y esta chica sólo quiere divertirse!
¡Y sí que me divertí! Me sentí tan relajada y totalmente disfruté cada minuto. Es así: entrenas y entrenas y repites y repites por años y años. Vas a clase y sudas. Te levantas el siguiente día y entrenas. Tienes miles de presentaciones y acumulas todo tipo de experiencias, pisas escenarios que van desde cemento con grietas hasta linóleo liso y perfecto. Vuelas, te ríes y lloras, tienes momentos de nirvana (si eres bailarín o cantante o artista de escena o de artes marciales, sabrás de lo que me refiero) … y entonces llegas a cierta edad cuando “cuelgas tus zapatos de bailar”, pero la danza y el canto y el arte y la necesidad de expresarte sigue estando en ti. Y de repente de sorpresa, te dan el chance de actuar de nuevo, y todo está bien porque estuviste y siempre estarás preparada. Sí, ¡las 10 millones de repeticiones tienen un propósito!
Y esto, mi querido lector, es EXÁCTAMENTE IGUAL para Aikido o cualquier arte marcial que practicas. Aun cuando la comparación no es perfecta porque randori no es una presentación, todavía requiere el mismo nivel de práctica intensa para llegar a un punto de fluidez y libertad y felicidad. Es la imperfección perfecta porque es 100% en vivo. Entrenas por años, sudas, vas a clase, vives por todos los altibajos rigurosos del cuerpo y el espíritu que se van conociendo mejor a través de la repetición, unas cuantas lesiones, y mucho amor y persistencia, y de la nada, la vida te llama para hacer randori real. Randori en vivo. Para diversión y para la vida. Y lo haces y todo está bien y se siente bien. Sólo dura unos cuantos minutos pero hace un mundo de diferencia en tu alma. Te has expresado completamente y mientras lo haces, otras personas también han participado en esta alegría.
Y ésta es la razón por la cual cada día me siento tan agradecida. Y ésta es la razón por la cual cada día hago una o todas estas cosas que me hacen sentir más feliz: suburi (Iaido), yoga, natación, Aikido, danza, y por ahora… ¡cantar mis canciones favoritas bajo la ducha! …sabes…por si acaso me vuelven a llamar de sorpresa de parte de un coreógrafo o productora ¡para cantar y bailar en vivo! Con amor…
http://www.youtube.com/watch?v=8ym8EoNL42I
Girls just wanna have fun…surprise, it’s time for some live randori!
I received a surprise invitation to sing and dance in an event. The choreographer explained to me that I would only have two rehearsals with the dancers before the actual show. Since December 2010 (11 months ago) I haven’t stepped on a stage to sing live, so I wasn’t going to miss out on this opportunity to have fun, so I said yes!!!!
So on Tuesday I go to the dance studio to rehearse and I really felt like it was back to the future. I see all these incredibly skinny and young hiphop dancers alongside other incredibly skinny and young ballet dancers, and then I remembered way back when I was an incredibly skinny and young jazz dancer and my life consisted of doing ballet or modern dance class in the morning, a midday break for quick lunch then rehearsals in the afternoon. Then depending on the day and what job, we’d be either taping a TV show or performing live somewhere, almost always either barefoot or on top of 4 inch heels...
Anyway, back to the present… on Wednesday the choreographer tells me that the rehearsal will be at the event site, while workers set up the stage, pounding nails and sorting out props, we’d be dancing to the music in the midst of hammering and whizzing and zooming of machines to get the magic going.
Thursday. Show day. I go to the office and do my office thing. I ask for the afternoon off. I go home, I lunch, I nap, and I awaken to the beep at 3pm of a text message telling me that “the client really likes your singing and was wondering if you could maybe add two more songs to sing live tonight?” I laugh (Holy crap!!! I have 5 hours to do this!!!), I think, I try remembering which other two songs could be appropriate for this kind of event: launching a brand of fine French wine…hmmm… keep thinking… light bulbs! French, wine, fun: I download the karaoke versions of Christina Aguilera’s Lady Marmalade/Moulin Rouge and Girls Just Wanna Have Fun from my all-time favorite Cindi Lauper. Christina+Cindi, perfect for an evening of fine French wine tasting fun!
So I go over to the event site, a brand new hotel which is very high-end and glitzy and expensive (of course). What makes things even funnier is that it is right across the street from where I have my day job. And so here I am doing my “hobby”: I’ve got my earphones in, doing the homework, repeating the songs over and over. I go through the images in my head of how to perform them. I actually rehearse with the dancers only 3 times on stage. The lighting program, the sound, the multimedia, the smoke machines and fire machines are ready. And I’m ready. The choreographer brings in the dress I’m going to wear…and then shows me The Wig.
I have to wear a long, blonde wig. I try imagining how the audience will see me: this petite Asian with a long blonde wig and a fantabulous black shimmering gown with silver high heels singing her lungs out in English, saying a few bienvenue words in French to the public and adios y gracias en Español. Oh yeah, it’s gonna be great, and this girl just wants to have fun!!!
And I did have fun! I was so relaxed and totally enjoying every minute of it! It felt like this: you train and train and repeat and repeat for years and years. You go to class and sweat. You get up the next day and train. You have thousands of performances and accumulate all kinds of experience, you step on stages ranging from cracked cement floors to linoleum perfection of smoothness. You fly, you laugh and cry, you have nirvana moments (if you are a dancer or singer or performer or any type martial artist, you understand what I mean) … and then you get to a certain age when you “hang up your dance shoes” but the dance and the song and the art and the need to express yourself will always remain in you. And then out of the blue, you get to perform again, and all is good because you were and are always ready. Yes, the 10 million repetitions do have a purpose!
And this, my friendly reader, is EXACTLY THE SAME for Aikido or any martial art you practice. Even if the comparison is not perfect, because randori is not a performance, it still requires the same degree intense practice to reach a point of fluidity freedom and happiness. It is the imperfection within perfection because it is 100% live. You train for years, you sweat, you go to class, you go through all the rigourous ups and downs of the body and spirit getting to know each other better through repetition, a few injuries and a lot of love and persistence, and then out of the blue, life calls you to do the real randori. Live randori. For fun and for life. And you do it and it is all good and it feels good. It lasts only a few minutes but it makes a world of difference in your soul. You have expressed yourself wholly and while doing that, other people have also participate in this happiness.
And this is why each day I feel so grateful. And this is why each day I either do one or all of the things that make me most happy: suburi (Iaido), yoga, swimming, Aikido, dance, and for now… singing any favorite song under the shower!!! ….you know…just in case I get another surprise call from a choreographer or producer to sing and dance live! With love… http://www.youtube.com/watch?v=GqHnQqYlGRo&feature=related
video

Thursday, September 29, 2011

For-give


Wednesday, August 10, 2011 at 4:33pm.
This is a note from the lucid part of me at 16:33 hrs on a Wednesday to the other manifestations of me at any time on any given day.

Reset if things aren't working out.

Don't get stuck in the past.

The word "forgive" can be seen as for-give.

For the love of life, give.

For the love within yourself, forgive yourself.

If you need to be angry, than take a dance class and sweat off that anger.

Since I am a reflection of the universe and the people that I interact with, then it's okay that everyone at sometime in their lives make mistakes. The universe is still alive despite these mistakes that actually turn out to be the same energy. It is all a part of evolving.

Lesson. Less-on. Less words. Less talking. Less guilt. Less being self centered. Less ego. Less need for approval.

The only way forward is taking a step forward.

Swim 30 minutes a day.

Suburi 15 minutes a day.

Abs 15 minutes a day.

Dance/Aikido/Yoga/Stretching 60 minutes or more a day, every day, choose which one but do it. Sundays are for family and sleeping.

And you are not a bad person. Just right now an angry person. I accept I am angry. I accept I am afraid.

Now I release this to creation and I move on to the next moment, a gift of life.

It's going to be okay because everything I do is to be a better person.

.

Wednesday, May 4, 2011

"To Accept the Unacceptable"


Hi! This is something that a friend wrote, he is an Aikido instructor and photographer.
¡Hola! Esto es algo que escribió un amigo, es un instructor de Aikido y fotógrafo.


Aceptar lo inaceptable:
El cuerpo humano es un receptor de sentimientos y emociones que se quedan grabadas en diferentes canales musculares del cuerpo. Dependiendo de la percepción que tenga la mente del mundo con el que interactúa existirá mas tensión muscular en una parte del cuerpo que en otra, la percepción del mundo exterior nos da la capacidad o no de responder mejor a nivel corporal y viceversa. Esa relación mente-cuerpo y cuerpo-mente es como la de uke-tori.

La percepción del compañero y lo que interpretamos como rigidez no es una terquedad en no caer, es una vida reflejada en tensiones, de sentimientos y emociones estancadas en el cuerpo, de una mente con un sólo patrón de percepción. Cuando se trabaja con el cuerpo estamos trabajando con el instrumento que interactúa con más del 70% de la comunicación llamada no verbal y es allí donde es imposible mentir.

Si dejamos de percibir las limitaciones y colocar en la mente otro estado de ánimo para afrontar lo desconocido sería más fácil entender la relación uke-tori o mejor dicho tori-uke, donde el aprendizaje no está dirigido a qué tanta potencia puedo poner sobre él, si no cuanto de mí puedo poner para que crezca y que pueda recibir esa potencia.

Aceptar lo inaceptable es entender las necesidades propias, derribar la barrera del silencio, comunicar lo que cada uno sienta que necesita para mejorar y transmitir ese propósito. Imponer la técnica sin antes conocer la causa de alguien que está por debajo de nuestro nivel de práctica no es el propósito del entrenamiento. Para practicar con más intensidad debe buscar uno con más nivel de práctica que le enseñe a crecer y no a pisar, ya que es la manera en la que nos gustaría aprender. Como seres humanos en una era moderna carente de valores, de la imposición no se aprende nada bueno.

En clases he visto que cuando salen al examen, van con estrés, no escuchan, se les olvida la técnica, se les va la respiración. Y cuando les he pedido en cualquier día que pidan un uke y que trabajen libres han mostrado otro nivel de control, tranquilidad y resistencia. Esto me dice que el cuerpo lo sabe y también que la mente es la que lo bloquea.

¡Gracias por mejorar!
Howard Yanes
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To Accept the Unacceptable:
The human body is a receptor of feelings and emotions that stay engraved in the different muscular channels of the body. Depending on the mind’s perception of the world with which it interacts, there will be more muscular tension in one part of the body than in another part, the perception of the external world either gives or doesn’t give us the capacity to respond better at the corporal level, and vice-versa. That relationship of mind-body and body-mind is like that of uke-tori.

The perception of one’s partner and what is interpreted as rigidity isn’t really stubbornness to avoid falling, but rather it is life reflected in tensions, in the feelings and emotions that stay stuck in the body, of a mind that has only one pattern of perception. When we work with the body, we are working with an instrument that interacts with more than 70% of a type of communication called nonverbal, and this is where it is impossible to lie.

If we allow ourselves to stop perceiving the limitations, and to rather place the mind at another state or mood to face the unknown, it will be easier to understand the relationship of uke-tori or better said, tori-uke, where learning is not aimed at how much power I can exert over a person, but rather at how much of myself I can give so that the person can grow and can receive that power.

To accept the unacceptable is to understand one’s own needs, to break down the barrier of silence, to communicate what each person feels that he/she needs to improve and to transmit that purpose. To impose a technique without first knowing the cause of someone still beneath your own level of practice is not the purpose of training. In order to practice with more intensity, one should find someone with more practice level to teach one how to grow but without stepping on top of each other, because this is the way we all would like to learn. Like human beings in a modern era lacking in values, nothing good is learned by imposition.

During classes, I have seen that when they come out to do exams, they go with stress, they don’t listen, they forget a technique, and they stop breathing. And when I’ve asked them at any such given day to ask for an uke to work freely, they have shown another level of control, of tranquility and endurance. This tells me that the body knows, and also it is the mind that blocks it.

Thank you for improving!
Howard Yanes